Por María Esther Silva

Hay muchos modelos educativos que buscan desarrollar competencias importantes que debe desarrollar una persona para adaptarse a las exigencias del siglo XXI. Sin embargo, observo que a la mayoría de estos modelos les falta un punto clave para que se produzca el cambio que la mayoría de los ciudadanos del mundo queremos ver.

Queremos paz, armonía, respeto hacia nosotros mismos, los demás y la naturaleza. Queremos aceptación a la diversidad y tener una vida plena. Dejar atrás esa sensación de vacío e insatisfacción que sentimos en esta dinámica rápida y cambiante que nos ha tocado vivir.

Desde mi punto de vista esto se conseguirá cuando todos nos reconozcamos como seres espirituales y la educación trabaje desde edades tempranas la espiritualidad, enfocándose más allá de cualquier creencia religiosa. Cuando se busque la trascendencia, se enseñe amar, a ser generosos, ayudarnos unos a otros, a ser comprensivos y agradecidos, así como también a actuar con honradez y humildad.

Estos valores se hallan por encima de la satisfacción que produce el ganar dinero, el éxito profesional o el poder. Enseñar a nuestros hijos y alumnos a decidir pensando en el bien común y no solo sus propios intereses.

Es muy importante que aprendan a:

  • Perdonarse a sí mismos y a los demás. Aprender de los errores. Los errores deben ser vistos como una oportunidad de ser mejores.
  • Ayudar a otros. Nuestro día a día está lleno de oportunidades para dar una mano a una persona que lo necesita, a un animalito en dificultades.
  • Realizar actividades que alimenten el espíritu, que propicien encuentros consigo mismos, que lo lleven a la reflexión, al autoconocimiento. Por eso propongo la meditación, el yoga y la respiración consciente como una práctica cotidiana.
  • A ser coherentes, a mostrar que realmente hacemos lo que predicamos. Que se vivan los valores en los que creemos.
  • A ser tolerantes, que puedan entender que cada persona es única y tiene derecho a ser y pensar diferente a nosotros.

Todo esto les permite trascender y tener una vida plena. La Educación Inteligente trabaja por el SER para HACER un camino y TENER la vida plena que todos nos merecemos.