Por María Esther Silva

El talento es esa huella que nos hace únicos e irrepetibles, lo podríamos llamar nuestro súper poder. Conocerlo es esencial en la vida como adultos, porque al reconocerlos primero en nosotros mismos, nos hace más hábiles para apreciarlos en nuestros hijos y alumnos.

Hasta hace poco, la educación perseguía que todos aprendiéramos de igual manera: al mismo ritmo y al mismo tiempo en un salón de clases. Esa visión que viene desde la Era Industrial caducó. Debemos buscar en los niños aquello que los hace diferente y es, definitivamente, su talento.

Esa fortaleza necesariamente no tiene que estar asociada a una carrera universitaria. Nos habla de características de personalidad que al desarrollarlas a través de una actividad, la disfrutamos, nos llena de pasión y energía al realizarla.

Ese talento lo convertimos en fortaleza si logramos descubrirlo y lo desarrollamos a través del conocimiento y la práctica continua. Ahora, ¿para qué es tan importante reconocer nuestros talentos?

Si potenciamos esa habilidad y la conectamos a las cosas importantes para nosotros, eso que llamamos VALORES, lo más seguro es que hayamos encontrado el propósito de vida que todos buscamos.

Es ese PARÁ QUÉ he venido al mundo que se convierte en nuestra contribución a la sociedad y a la vida. Como adultos significativos debemos entender que nuestro rol es acompañar a nuestros niños a que descubran su talento, ese regalo de la vida que le servirá como brújula para encontrar su felicidad. Si quieres saber de qué va mi propuesta Maestro de Talentos, aquí te dejo el link https://mariaesthersilva.com/curso-online-maestro-de-talentos-page/