Cuando estamos en la Zona somos felices, hablamos, sentimos, respiramos diferente, nos conectamos con nuestra esencia. Cambia la percepción del tiempo, porque tanto es el disfrute, que este pasa muy rápido.

Cuando encontramos nuestro Elemento y lo practicamos, entramos en nuestra Zona y compartimos parte de nuestro tiempo con nuestra Tribu, que son las personas que tienen nuestros mismos intereses y talentos.

Por esta razón, Robinson propone que los salones de clases deberían estar clasificados por talentos y no por edades. De esta manera se afinarían sus potencialidades, se produciría una sensación de comunidad en el aula de clases, se lograría una empatía total. Aprenderían los unos de los otros.

Para pasar a esta etapa en la educación ideal para el ser humano, es indispensable seguir rompiendo con las viejas estructuras del modelo educativo.