Por María Esther Silva

Lo que estamos viviendo no es una situación normal, es nuevo para todos y estamos aprendiendo. Seamos flexibles, pacientes y compasivos con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

Si bien es importante ofrecer a nuestros niños una estructura y hacerles una rutina, seamos flexibles, porque cada uno de nosotros vive una realidad diferente.

Nuestros hijos están recibiendo tareas, pero el día que no estén de ánimo, pueden dejarla para otro momento. Hay mamás que no tienen paciencia y puede ser que una actividad sencilla se convierta en una guerra. Entonces, mejor busque otra actividad que disfruten todos.

Durante el día pasamos por diferentes emociones. Suben y bajan. Todas ellas son válidas, dejemos que fluyan, pero aquellas desagradables que reduce nuestra vibración, no las dejemos tomar cuerpo.

Para evitar las bajas vibraciones, recomiendo:

✅ Pongámonos en movimiento, bailemos, hagamos ejercicios para cambiar los estados mentales.

✅ Respire conscientemente. Eso nos calma, nos equilibra y nos enfoca.

✅ Ejercitemos la visualización. El cerebro no sabe diferenciar entre la realidad y la imaginación. Enviemos mensajes positivos a nuestras células para que estén sanas y también a nuestro sistema inmunológico para que sea capaz de protegernos de cualquier enfermedad.

✅ Leamos cuentos, historias y relatos que tengan una moraleja con un final feliz.

✅ Vamos a alimentarnos lo mejor posible. Esto es importantísimo, porque el azúcar y las harinas refinadas activan nuestra impulsividad. Según los expertos, tampoco ayuda a que el sistema inmunológico esté preparado para combatir cualquier enfermedad.