Por María Esther Silva

Conviértete en un maestro extraordinario con estos tips que tengo para ofrecerte. Haremos un recorrido paso a paso para conformar un ritual grandioso, donde lo que enseñemos a nuestros alumnos viaje desde su mente hasta su corazón.

De esta manera, impactaremos en la memoria a largo plazo, creando redes neuronales que conecten el disfrute y la alegría con aprender. He tomado elementos de lo que por años he venido aprendiendo: el coaching, la PNL, física cuántica y los valiosos descubrimientos de la Neurociencia en los últimos tiempos y que son muy útiles a la hora de educar con sentido.

Pasos para construir una clase con significado
1) Eleva la energía y la conexión

Cada día debe comenzar con dinamismo y para ello necesitamos el cuerpo, la voz y la música. Escoge una música que les guste a todos, pero siempre busca variedad. Evita utilizar siempre la misma.

Comienza el día moviendo el cuerpo, haz una rutina de Gym Cerebral que los lleve a mover el cuerpo, que les permita pasar de la flojera a un estado de motivación. Una vez entusiasmados, alegres, de pie, repetiremos en voz alta y cada vez más fuerte las afirmaciones que tenemos planificadas para incorporar en el lapso.

Las repetiremos todos los días por 3 meses. Por ejemplo: “Yo soy capaz”, “Soy increíble”, “Soy inteligente y feliz”. Esta afirmación la iremos expresando cada vez más fuerte, más alto, que el mundo nos escuche.

Este primer paso dura aproximadamente unos 5 minutos. Finalizará con un abrazo a nosotros mismos y a cinco compañeros. Esto produce la química del amor y creará conexión con los compañeros. No olvides participar en este proceso. Tú debes bailar, reir, gritar, abrazar y disfrutar.

2) Genera gratitud y concentración

Con esta alegría pasaremos a otra emoción que es la gratitud. Lo haremos utilizando la respiración propuesta por el Instituto de investigación HeartMath. Es fácil, rápida y poderosa. Consiste en cerrar los ojos para pasar de la mente al corazón. Comenzar a respirar lento y profundo. Colocar ambas manos, una mano o tan solo dos dedos sobre el corazón.

Deben recordar algún motivo por lo que estan agradecidos. Recordar con detalle ese momento para inundar de gratitud todo nuestro cuerpo. Deben buscar en su memoria un segundo motivo por el cual estar agradecidos. Continuar respirando y agradeciendo.

Esto tiene como intención lograr un estado de coherencia entre la mente y el corazón. La Neurociencia comprobó que es el estado ideal que lleva al equilibrio.

3) Revisa los conocimientos previos

Al iniciar la clase formal de un tema, proyecto o lección, lo primero que debes hacer es revisar las conexiones neuronales previas. Esta es la información que tienen acerca del tema. Aunque no lo creas son muchas y allí comienzas a relacionar toda la información.

Indaga qué saben sobre el tema o proyecto. Pregunta y motívalos a fundamentar sus respuestas. A mí me ha resultado preguntar  «¿Que te hace decir eso?».

4) Recuerda lo que hicieron el día anterior

Cada mañana haz un paseo, un resumen de los puntos importantes que diste el día anterior. Es el proceso de recordar una y otra vez. Nunca olvides que la madre del aprendizaje es la repetición.

5) Ofrece lo esencial

Para introducir nuevos conocimientos o pasar a otro tema, haz muchas preguntas. No ofrezcas tanta información, solo la fundamental. Sé preciso porque luego los niños la pueden enriquecer con lo que investiguen.

Las preguntas y la forma cómo las formulas es muy importante. Reflexiona:

  • ¿Cuáles palabras utilizas?
  • ¿Esperas paciente la respuesta?

Practiquemos esperar unos 2 minutos por una respuesta. Así también estamos trabajando y modelando la paciencia en el aula.

Haz preguntas como estas:

  • ¿Para qué?
  • ¿Qué te hace decir eso?
  • ¿De qué manera?
  • ¿Cómo lo harías?

A través de las preguntas harán el viaje a su interior y tendrán que fundamentar sus respuestas.

6) Crea historias, metáforas y analogías

Echa un cuento, haz una historia de ese contenido que vas a dar. Crea analogías y metáforas. Lee cuentos, sin importar que los alumnos sean adultos.

Enriquece con vídeos o películas que le permitan conectar con el tema. La idea es hacer un paseo de la información por todo el cerebro. Por el hemisferio izquierdo a través de los pasos, de lo lógico y las secuencias. Con el hemisferio derecho construyéndose nuevos resultados, creando e innovando . Y con el corazón, tocando las emociones y sensaciones.

Si no emocionas a los estudiantes, no hay aprendizaje. Así que planifica las actividades, consciente de pasearlas por todas esas dimensiones del Ser.

7) Incentiva a investigar

La investigación que hagan en casa, la percepción personal que construya cada uno acerca del tema, el enseñarles y contarle a sus compañeros sobre lo que investigaron, hará que se adueñen del conocimiento. Por lo tanto, diles que hagan una pequeña investigación del tema que quieras desarrollar.

Cada alumno puede escribir un cuento o un texto que nos permitirá conocer la manera cómo interpretaron y percibieron el tema, donde pusieron la atención e hicieron foco. Contándolo aprenderán más y escuchando las diferentes posiciones, conocerán distintos puntos de vista.

8) Utiliza la imprimación

Cada 40 minutos coloca una alarma en tu teléfono o utiliza cualquier otra estrategia que te recuerde que debes dejar lo que estás haciendo e indicarles que se pongan de pie. Coloca una música que los anime y que los haga bailar.

El movimiento del cuerpo sube la energía, produce un cóctel hormonal que los lleva a emociones elevadas y se integra el aprendizaje en el cuerpo.

Repite la práctica de una respiración, los ayudará a centrarse  y seguir con la clase. Esto tomará apenas 5 minutos y les regalará a ellos una forma alegre y potente de aprender que recordarán toda la vida. Repite este proceso cada día.

9) Haz un resumen 

Al terminar la clase, haz una síntesis de lo que aprendieron del tema. Pídele que hagan un mapa mental de lo más importante. ¿Y por qué un mapa mental?

  • Porque es la forma que utiliza el cerebro para aprender.
  • Porque cada punto importante estará asociado una palabra y a una imagen.
  • Porque lleva la dirección de la aguja del reloj y permite jerarquizar la información.

A este esquema, que será lo único que guardarán y transcribirán en sus cuadernos, lo llamaremos: “Lo que un experto debe saber”. La idea es determinar lo medular del tema, lo importante que deben recordar para su evaluación o para la vida misma.

10) Refuerza y elogia sus talentos

Cada día tienes la dicha de tocar sus vidas de forma positiva. No pierdas la oportunidad de darles a conocer en lo que son buenos, exprésales tu amor. Continuamente hazles saber cuáles son sus áreas de fortalezas.

Todos somos humanos y quizás tengas algún alumno que se te dificulte observar sus talentos, que no hayas logrado hacer la conexión de amor que se necesita para impactar en ellos.

Ese alumno es tu oportunidad de ser un mejor maestro. Hacer consciente que esa actitud que tanto te molesta, ese comportamiento que te saca de tu centro, te está mostrando un área de tu vida que debes trabajar.

Piensa, medita y comienza por aparentar que lo aceptas. Puedes comenzar por sonreírle hasta que esa conexión se profundice y se convierta en gratitud por ayudarte a mejorar como persona y profesional.

Cuando un maestro tiene consciencia del impacto que tiene en la vida de los alumnos, no dudará en ser mejor, en dar más amor, dar mayor atención y en recordarles toda su potencialidad.

No dudaría en enseñarlos a ser más felices, en emocionarlos por explotar sus habilidades y en ser mejores personas, aprendiendo sin parar, construyendo un mundo mejor.